miércoles, 20 de junio de 2007

LOS ICHIC OLLQUIS DE QUENUACHACA


LOS ICHIC OLLQUIS DE QUENUACHACA
(Cuento)


Dicen que en las cascadas del Río, en Quenuachaca, viven muchos Ichic Ollqus, Juegan, Bailan, Cantan y Tocan instrumentos de hermosas melodías acompañado de tambores para encantar a las chicas; esto ocurre en las hermosas tardes de silencio cuando no hay lluvia ni viento. Los traviesos duendecillos salen de la profundidad de las aguas donde está su palacio de cristal adornado de oro y plata, de perlas y piedras preciosas. En la cueva suspendida entre las rocas vive el Diablo de Quenuachaca de quién dicen que tienen muchos poderes, dominios extensos y el control de los viajeros que pasan por allí con miedo de él. El diablo sale a su balcón para contemplar todo lo que hacen los lchic 0Ilqus, allí se divierte tanto que se rie a carcajadas y hasta baila desenfrenadamente, por eso, llegó a quererlos tanto que destaco a uno de sus a uno de sus fieles secuaces como guardián al otro extremo del rió, así vivieron por miles de años dentro de la tranquilidad y la paz. Un día su tranquilidad fue quebrantada por un gendarme, que por allí viajaba de mal humor, disparo varias veces al Diablo en su cueva, pero, las balas no le hicieron ni un rasguño en el cuerpo, mientras que los pequeños duendecillos, asustados por los horribles disparos, se fueron por dirección desconocido. Una tarde el diablo salió a distraerse como de costumbre, pero grande fue su sorpresa al no ver a sus engreídos duendecillos, con mucha rabia hecho maldición al causante de tal grande atentado y al guardián lo convirtió en roca tal como estaba sentado por haber descuidado a sus Indefensos engreídos. Desesperado envió a sus secuaces para buscarlos, como no escucho noticias, El mismo salió en busca, pasó el tiempo y el pueblo estaba de fiesta; Los Ichic Ollqus, llegaron a la casa de los gendarmes, sin saber que uno de ellos, había atentado contra su tranquilidad y la vida de su protector, los guardias lo recibieron muy amables, creyendo que se trataba de niños visitantes; le regalaron juguetes, golosinas, soportando todas sus travesuras, cuidaron de ellos. Los chiquillos muy contentos salieron a bailar a la plaza de armas, el pueblo salió muy sorprendido al ver a unos niños" que bailaban tan graciosamente. El pueblo también bailaba, cantaba y tomaba licor de una forma muy poco común; cuando de pronto todos estaban distraídos, el diablo, llego en la oscuridad y les dijo a los Ichic Ollqus: Mis lindos engreídos ¿A qué han venido donde tanta gente mala?, ¿A qué han entrado en esa casa mala?, ¿Acaso no saben que ellos han atentado contra vuestra tranquilidad y mi vida? Vuelvan a su palacio que allí nada les falta, yo les seguiré protegiendo por toda la vida. Pero los ichic ollqus, no querían alegando estar contentos en la fiesta que organiza el pueblo, pues por mi maldición aquella que atentaron contra nosotros, les darán juguetes y golosinas, soportarán sus travesuras y protegerán de ustedes por el resto de sus vidas. Si no quieren morir ahora. Entonces los Ichic Ollqus, cantando y bailando regresaron. a su palacio, de Quenuachaca, donde viven felices y contentos.

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